Horas aciagas

Horas aciagas

Roberto Fulcar -

Días los hay, amargos y salados,
en los que, al menor descuido,
asaltan tu solar, ratos malvados,
que siempre odiarás haber vivido.
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Como si de repente la rosa se hace espina,
y la noche conquista el reino de la luz,
deviniendo  en vinagre la ilusión más divina
y el soñado paraíso pierde toda virtud.
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Se arruina la esperada cata de virgen miel,
que en lugar de endulzar los corazones,
sede su trono al innombrable trago de la hiel,
sin que lógica alguna enuncie las razones.
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Que así fuera la vida, quién fue que decidió?,
complicada y absurda como un laberinto?
quién confirió licencia a entes del dolor?,
por qué se sufre tanto, si puede ser distinto?
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Un mundo sueño yo en que la gente
viva feliz, dichosa y sin tormentos,
bocetando futuro en el quehacer presente,
tributando valores en todos los momentos.
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Sin espacio a los seres, que en su triste miseria,
en el sufrir de otros, hallan felicidad;
que no logran dormir si un día no pudieran
hacer un daño a alguien por placer o crueldad.
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Y saber que esos son vanguardia en comunión,
estandartes del púlpito y del diezmo abogados;
hipócritas solemnes, de la “moral”  la guardia,
con merecido grado de sepulcros blanqueados.
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Prefiero gente llana que habla con Dios descalza,
en silencio, en la casa, en el carro, el trabajo;
que hace obras sin ruido, donde mas haga falta,
sin que cámaras, luces les importe un carajo.